Sony XG95, análisis y opinión

Sony XG95 es todo un televisor de gama alta de 2019 que comparte el 85% de los componentes del modelo más top del fabricante japonés, pero llega al mercado con un precio muy por debajo. ¿Merecerá la pena su compra? Te contamos cómo ha sido nuestra experiencia de uso en este análisis del televisor Sony XG95.

Sony XG95 es un televisor de gama media alta casi más por imposición organizativa del catálogo de Sony que por calidad ya que méritos no le faltan para estar en la categoría más alta. El Sony XG95 se presenta como el relevo al Sony XF90 del año pasado, pero en realidad está ligeramente por encima de este modelo en cuanto a prestaciones.
Con el Sony XG95, el fabricante nipón ha decidido acercarse un poco más a la gama alta y ha situado a este modelo en una posición intermedia entre las prestaciones que ofrecía el Sony XF90 y el Sony ZF9, el modelo más top de la generación anterior.
Nos disponemos a analizar un Sony XG95 de 55 pulgadas del que ya partimos con unas expectativas muy altas en lo que a calidad de imagen se refiere. ¿Cumplirá esas expectativas o será un “quiero pero no puedo” con respecto a los televisores de gama alta de Sony? Te lo contamos todo sobre el Sony XG95 de 55 pulgadas en este análisis.
Durante los últimos años los fabricantes han ido aplicando un intenso tratamiento de adelgazamiento a sus televisores hasta que la mayoría ha optado por dejar prácticamente al aire la mitad superior del televisor y concentrar toda la electrónica del televisor en su parte inferior, algo que claramente juega en contra de los propios fabricantes ya que disponen de menos espacio para los componentes.
En este análisis del televisor Sony XG95 de 55 pulgadas descubrimos que la marca nipona ha ido por libre, y ha optado por repartir los componentes por toda la trasera de la pantalla, de forma que el televisor cuenta con un grosor más pronunciado de lo que estamos acostumbrados a ver en últimos años.
Eso no es para nada negativo, posiblemente todo lo contrario, ya que de ese modo se asegura una mejor refrigeración de los componentes internos que cada vez se asemejan más a los de un ordenador.
En el frontal del Sony XG95 que estamos analizando todo parece haber sido diseñado para que nada interfiera entre la pantalla y el espectador, siendo esta la protagonista indiscutible, protegida en su perímetro por un delgado marco metálico con acabado en gris oscuro y textura de metal cepillado que apenas alcanza los 10 mm de grosor.
Centrado en la parte inferior de este marco encontramos el logotipo de la marca, justo encima del LED de estado, un detalle de iluminación en color blanco que cambia su intensidad para indicar cuando el televisor está en funcionamiento, recibiendo ordenes, etc.
Un remate en cromado en su parte inferior aporta el toque de diseño que rompe la sobriedad nipona que luce el frontal del televisor Sony XG95 de 55 pulgadas que estamos probando.
Dado que los marcos son muy estrechos, las dimensiones totales del televisor son muy ajustadas al tamaño de la pantalla, y nos encontramos con un televisor Sony XG95 que mide 122,8 x 70,9 x 6,9 mm y un peso de 19,1 kg, por lo que, aunque solo sea por envergadura, necesitará de dos personas para su instalación.
El Sony XG95 de 55 pulgadas de este análisis cuenta con dos patas que se encargan de mantener la estabilidad del televisor cuando se encuentra instalado sobre un mueble, aunque también puede instalarse colgado en la pared gracias a su compatibilidad con los soportes universales Vesa 300.
Estas patas del Sony XG95 son realmente sencillas de montar y para ello no necesitarás más que un par de minutos y un destornillador con cabezal Philips. Constan de una pareja de tornillos ya instalados en el televisor que sirve de guía y sujeción inicial para cada pata, de forma que, al encajar en unos orificios, las patas quedan en su posición y pueden insertarse dos tornillos adicionales que se encargarán de fijarlas con firmeza.
El resultado son unas patas que quedan en una posición diagonal con respecto a la pantalla. Estas patas cuentan con un diseño minimalista y elegante que apuesta por un perfil de apenas 6 mm con acabado metálico que consiguen levantar el televisor unos 6,5 cm del mueble manteniendo una buena estabilidad, algo a lo que contribuye que el televisor quede con unos grados de inclinación hacia atrás.
Si le damos la vuelta, nos encontramos con una carcasa trasera que ocupa de forma uniforme todo el panel en lugar de cubrir solo la mitad, como sucedía en otros modelos de la marca como es el caso del Sony XF75 que analizamos hace algunos meses.
l fabricante nipón ha optado por una carcasa completa fabricada en un plástico que se aprecia de muy buena calidad y que presenta un tacto rugoso en la mayor parte de la superficie trasera, excepto en una franja horizontal en la parte superior donde se camufla una rejilla de refrigeración y la salida de audio para unos pequeños altavoces con los que se mejora la calidad de sonido.
Este detalle, que divide la trasera en horizontal, cambia a un acabado brillante para romper la monotonía de la trasera y compensar un poco el estilo industrial que la textura rugosa le da a la trasera. El impacto visual de una trasera tan voluminosa se reduce dibujando una curvatura desde los bordes hacia el centro de la pantalla.
Los conectores del Sony XG95 de 55 pulgadas que estamos analizando se encuentran divididos en dos secciones para conseguir una mejor ocultación de los cables para algunos conectores, y mejorar el acceso y la conectividad para otros.
Los conectores más “ocultos” son aquellos a los que prácticamente solo se accede durante la instalación, como es el conector Ethernet, tres de los cuatro HDMI que cuenta el televisor, la entrada de antena, conector Toslink para sonido digital o el USB grabador. Todos estos conectores los encontramos orientados hacia abajo y en una posición más centrada en la trasera y acceder a ellos solo supondría un inconveniente si el televisor estuviera pegado a una pared.
Otros conectores más habituales y cambiantes, como los dos puertos USB restantes, un conector HDMI, las salidas de audio y auriculares o la ranura de tarjetas CI, están más cerca del borde derecho (izquierdo si se mira desde el frontal) para mejorar su acceso y conexión si optas por instalar el televisor en la pared.
Bajo estos conectores laterales, encontramos una discreta botonera desde la que se controla el encendido del televisor, cambio de volumen, de canal o la navegación por los menús desde el propio televisor, sin necesidad de utilizar el mando.
Si el televisor se encuentra instalado sobre un mueble, puede usarse el sistema de gestión de cables integrado en la parte trasera de las patas, que consta de una tapa que se abre y que permite agrupar los cables tras la propia pata, evitando así que se vean desde el frontal.
El mando a distancia del televisor es uno de los elementos clave, ya que va a ser el punto de interacción entre el usuario y el televisor. El mando que incluye el Sony XG95 que estamos probando varía ligeramente con respecto al que pudimos probar en la review del Sony XG95, tanto en diseño, como en accesibilidad.
Si por algo destaca el mando a distancia del Sony XG95 es por su tamaño innecesariamente largo. Sony ha dejado un gran espacio libre en la parte inferior que realmente no aporta nada. Centrándonos en la distribución de los botones, encontramos que algunos de ellos han cambiado para hacerse más cómodos de usar y mejorar el acceso directo a las funciones básicas del televisor.
El mando a distancia luce un acabado metálico cepillado en su parte superior haciendo destacar los botones, mientras que en su parte trasera se ha utilizado la misma textura rugosa de la trasera del televisor, algo que no resulta especialmente agradable al tacto, pero que asegura un buen agarre del mando.
Tal vez se echa de menos que los botones de este nuevo mando de Sony hubieran sido retroiluminados para poder usarlos cómodamente en un ambiente oscuro o en penumbra, situación lumínica más que habitual para ver los contenidos de televisión con la mejor calidad posible.
Los botones de acceso directo a los contenidos de Google Play y Netflix mantienen una posición privilegiada en el mando, facilitando el acceso a estos contenidos. No en vano, este televisor de Sony cuenta con el Modo de calibración de Netflix que proporciona un ajuste de imagen específico certificado por Netflix para preservar la calidad de imagen del contenido original.
También se ha acercado el botón de acceso al asistente por voz al centro del mando a distancia para hacerlo más accesible, algo que no es realmente necesario en este modelo, ya que el propio televisor cuenta con un micrófono integrado que detecta el comando “OK Google” sin necesidad de pulsar este botón.
En este sentido, la integración con Google Assistant es muy buena, y pronunciar el famoso “OK Google” y la orden para subir el volumen, cambiar de canal o buscar contenido en YouTube o en la red, con un buen porcentaje de acierto en la interpretación de las palabras al usar un lenguaje natural.
El Sony XG95 también permite conectarse a otros dispositivos inteligentes externos equipados con Google Assistant o Alexa para controlar las funciones básicas del televisor mediante comandos de voz.
En nuestra opinión, con este nuevo mando a distancia que trae el Sony XG95 se ha mejorado el acceso a los menús de configuración, separando y diferenciando los botones Home, Back, Configuración y Guía que en la versión anterior estaban integrados en el pad circular central y era fácil confundirlos o pulsarlos por error mientras se navegaba por los menús.
Llegamos a uno de los puntos clave en esta prueba del Sony XG95: la calidad de imagen que ofrece su pantalla. Antes de nada, cabe recordar que nos encontramos ante una de las mejores pantallas LCD LED de Sony, por lo que nos movemos en unos baremos de calidad muy altos.
Tanto es así, que la calidad que ofrece se encuentra muy cercana a la que ofrecen algunos paneles OLED, siempre salvando las distancias ya que hablamos de tecnologías muy diferentes.
La pantalla de 55 pulgadas de diagonal cuenta con un sistema de retroiluminación de LED directo con Full Array. Esto significa que este panel, en lugar de estar iluminado desde los bordes como la mayoría de sistemas LED, lo hace desde una matriz de luces LED instalada en toda la superficie del panel.
De ese modo, el panel LCD recibe directamente la luz de cada zona de la pantalla. A esto se le añade un sistema de atenuación local (también conocido como Local Dimming) con la que se mantienen apagadas o atenuadas las luces LED de una determinada zona de la pantalla en las escenas más oscuras, con lo cual se consigue un mayor contraste y unos negros más profundos ya que se reduce la contaminación luminíca entre las diferentes zonas de la pantalla. Esta es la teoría, ahora vamos a ver si Sony es capaz de llevarlo a la práctica.
Se trata de un televisor que, de no ser por su precio y que la escala de categorías de Sony ya establece que la gama Z de la marca corresponde a los televisores más premium, estaríamos ante un televisor de gama alta que cualquier marca firmaría para tener como buque insignia de su catálogo en LCD LED.
Es un modelo que se acerca peligrosamente a modelos como el Samsung Q80R y a los OLED más modestos, a pesar de que estos juegan en otra liga. Con un precio de unos 1.530 euros, podríamos considerar que este televisor cuenta con una buena relación calidad precio, ya que ofrece un rendimiento propio de un gama alta, por el precio de un gama media.

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