Abstención, único contrapeso

Asusta pero no sorprende la simplicidad con la cual los autodenominados analistas de la televisión interpretan el abstencionismo como un gesto de apatía. Se trata de una expresión viva, inconforme con el panorama electoral, que no encuentra su voto acomodo ni su derecho al sufragio un lugar en el gobierno.

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Abstención, único contrapeso

José García Sánchez

CDMX a 4 de Junio de 2019.- Asusta pero no sorprende la simplicidad con la cual los autodenominados analistas de la televisión interpretan el abstencionismo como un gesto de apatía. Se trata de una expresión viva, inconforme con el panorama electoral, que no encuentra su voto acomodo ni su derecho al sufragio un lugar en el gobierno.

El alto índice abstencionismo en las seis entidades donde se realizaron comicios el 2 de junio, es un llamado de atención a la posición triunfalista del partido en el poder, que si bien cuenta con un alto potencial, carece de un consenso generalizado en una parte de la población que sin aprobar o reprobar de manera abierta, requiere de otras alternativas ideológicas y partidistas.

El abanico de posibilidades partidistas no motivan a la población a votar. La similitud entre las posturas de los candidatos pone en peligro la democracia del país. Es claro que dado el índice de abstención no hubo ganadores, se arrojó un resultado que no puede tener contento a nadie. Sólo hubo perdedores.

Apenas dieron los resultados un bosquejo de las simpatías de los ciudadanos en diferentes entidades del país, una geografía reducida pero sintomática de la persuasión frágil. Servirán esto comicios para que se reacomoden las posiciones y se consoliden liderazgos de partidos o bien se anulen viejas prácticas.

Las elecciones de este 2 de junio servirán también como un diagnóstico severo ante una democracia enferma. El hecho de que sólo haya votado como máximo el 35 por ciento del padrón electoral, en el mejor de los casos, no puede considerarse un triunfo para nadie.

Cualquiera de las derrotas electorales de este domingo, es un aviso de desaparición del registro. Los ganadores no pueden tampoco legitimar su presencia en estas entidades porque tejerían en el vacío. El abstencionismo tiene sus causas y sus efectos más allá de la jornada electoral. Tiene tantos significados o más que un voto emitido.

A la hora de leer seriamente los resultados electorales se hace urgentemente necesario que los partidos políticos y sus líderes revisen su trabajo y vean hacia adentro. Es tiempo de que cohesionen su militancia y renueven sus ideas, refresquen sus proyectos, ya sea desde el poder o desde la oposición y, sobre todo, deben prepararse para abandonar las posturas que hacen de toda elección una sospecha de fraude. Desde el poder y desde la oposición.

La militancia partidista debe dejar de ser una masa amorfa sin dirección ni proyecto. Es necesario que intervengan no sólo en las decisiones de su partido sino en las del gobierno.

La abstención mostrada en estos comicios es una llamada de atención para el partido en el poder, pero también es una convocatoria a nuevos partidos políticos que deben renovar la amena de hacer política. Las actuales organizaciones políticos deben tomar conciencia de la necesidad e importancia de abrir su debate a otras alternativas políticos, con o sin registro, es hora de ampliar el debate y no limitarlo a los recintos legislativos. Es hora de una verdadera democracia.

El abstencionismo no significa flojera o indiferencia sino carencia de alternativas políticas, ideológicas y partidistas.

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