Muestran con danza la complejidad humana

CDMX, 17 de Julio de 2019.- La compañía Antares Danza Contemporánea estrenará Las buenas maneras, espejo escénico de los estereotipos del cuerpo humano, creación del bailarín y coreógrafo Miguel Mancillas, quien además es director de la agrupación.

CDMX, 17 de Julio de 2019.- La compañía Antares Danza Contemporánea estrenará Las buenas maneras, espejo escénico de los estereotipos del cuerpo humano, creación del bailarín y coreógrafo Miguel Mancillas, quien además es director de la agrupación.

En rueda de prensa, comentó que este espectáculo dancístico fue puesto a prueba escénicamente en Hermosillo, Sonora, en abril pasado, y “es nuestra apuesta de tener más variables con valor”, con 15 bailarines en escena.

Señaló que la sociedad ha impuesto ciertos estereotipos sobre cómo debería ser el cuerpo humano perfecto, lo cual ha orillado a muchos individuos a vivir bajo el parámetro de lo artificial, que de una u otra forma los convierte en entes de la naturaleza muerta.

Estas son algunas reflexiones personales que llevaron al bailarín y coreógrafo sonorense a crear Las buenas maneras, que se estrenará el viernes 26 de julio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

Sostuvo que el punto de partida de esta puesta en escena tiene que ver con la forma de cómo existir como humano, y dependiendo de si se es hombre o mujer, atender otras condicionantes que se le exigen, es decir, lo que la sociedad cree que es idóneo para él o ella.

Expuso que una de las situaciones que ha detonado la existencia de estos estereotipos sobre el cuerpo humano es negar la animalidad del hombre, “la negación de nuestras acciones instintivas y asegurar que todo es racional”.

Miguel Mancillas, una de las máximas figuras de la danza nacional, abundó que “cuando asumes este tipo de estereotipos, ya estás permitiendo una agresión a tu cuerpo, y me preocupa ver este tipo de situaciones de violencia en torno a nosotros mismos, ya que la apariencia no debe ser un determinante para vivir”.

A través de su propuesta coreográfica, el artista busca replantear esta situación, con el deseo de que su voz sea escuchada, no como un discurso moral, sino como uno de libertad.

En la parte musical, el espectáculo está cobijado por la famosa pieza Totentanz o Danza macabra, del compositor austro-húngaro romántico Franz Liszt, aunque se recurre al sonido de la cigarra.

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