A medio año, ¿dónde está el contrapeso?

Postigo

A medio año, ¿dónde está el contrapeso?

José García Sánchez

CDMX a 3 de Junio de 2019.- Cuando se convoca a nuevas organizaciones políticas en el país la mayoría de los mexicanos vieron esa posibilidad como un abuso de una clase política que ha medrado en todos los sentidos los recursos y derechos de la población. Ahora, los mexicanos esperan que haya partidos políticos auténticos.

Si a esta necesidad sólo obedecen las nuevas organizaciones serán bienvenidos.

La oposición actual o lo que queda de ella, critica que en seis meses no se han visto logros concretos ni se nota la transformación, incluso aseguran que todo está igual. Desde luego que cada quien pareciera tener su propia realidad y lo ven del color con el que quieren apreciar el panorama mexicano.

A pesar de estar acostumbrados a que todo está bien en el país, a través de los políticos anteriores y con la versión de medios que sabemos todos que estaban no sólo manipulados sino dirigidos por el dinero de los mexicanos, vía la presidencia de

la República, hay quienes aseguran que nada ha cambiado.

Sin embargo, la queja de la oposición también se ubica en los mexicanos. En el mismo lapso la oposición no ha podido conformarse en contra peso político ni siquiera en el Poder Legislativo, donde los dueños de las curules han desertado del PRI, del PAN y el PRD, a veces para ir a Morena, y otra veces prefieren ser independientes ante el riesgo de seguir perteneciendo a esas organizaciones que sólo son rumiantes del rencor y del resentimiento.

El mismo lapso que exigen para transformar un país es el que han tenido los partidos tradicionales para erigirse en contrapeso y no lo han logrado, a pesar de que, según ellos, todo está mal y hasta peor que antes. Si esto fuera realidad ellos hubieran obtenido grandes beneficios de los supuestos errores del actual gobierno y no es así.

Se quejan de una concentración de poder que ellos provocaron por sus abusos e ineficiencia. Ahora, ante la necesidad de demostrar que están vivos, arremeten con todo para desgastar algo que sigue contando con el apoyo de la población.

México no necesita ese tipo de partidos políticos que no han podido erigirse en contrapeso ni han logrado su unidad interior. Ante esta realidad sean bienvenidos los nuevos partidos que estén conscientes del tiempo que se vive y no vean el presente con mentalidad del pasado ni quieran regresar al pasado por la nostalgia de recordar los privilegios que obtuvieron a costa de la quiebra financiera de las arcas del gobierno.

Hacen falta partidos políticos nuevos, en el más amplio sentido del término. No podemos aceptar nuevos partidos con los hombres o los nombres del pasado. Eso es sólo el reciclamiento de la demagogia y corrupción.

Habrá que dejar bien morir a los partidos que anteponen la venganza y hasta financian la violencia en lugar de colaborar con sus cuotas al partido, a través del cual se enriquecieron.

La democracia no se consolidó ni con el INE ni con partido de viejo cuño con una propuesta que no deja de tener como punto de referencia el pasado. Ahora, las puertas de la competencia electoral deben estar abiertas y los mexicanos pueden conocer una nueva manera de hacer política responsable. Los que estaban deben quedarse en el museo de la política nacional.

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