La decadencia de los partidos políticos

CDMX a 21 de mayo de 2019 (Noticias México).- La política del país cambió, aunque no todos lo acepten, aunque haya quien no lo metabolice, y hay quienes lo niegan; sin embargo, posturas que debieron ser cotidianas ahora asombran. Lo que debió suceder cotidianamente ahora no se escatima el adjetivo en designar como valentía.

CDMX a 21 de mayo de 2019 (Noticias México).- La política del país cambió, aunque no todos lo acepten, aunque haya quien no lo metabolice, y hay quienes lo niegan; sin embargo, posturas que debieron ser cotidianas ahora asombran. Lo que debió suceder cotidianamente ahora no se escatima el adjetivo en designar como valentía.

Es decir, ahora que el nacimiento de nuevos partidos comienza a sustituir a los viejos esquemas de la política, se escucha la voz de la organización Redes Sociales Progresistas que sin miedo apoya al partido en el poder en la cancelación de la condonación de impuestos. Van empujando lo podrido para renacer ideas en la política de México.

La inseguridad de parecerse a otro partido, la fragilidad de las ideas, la inconsistencia de sus líderes les impedía apoyar las ideas de otras organizaciones con las que estuvieran de acuerdo, con la misma libertad de cuestionarlas. Ahora, en voz de sus líderes el Partido Redes Sociales Progresistas, da su voto de confianza a esta medida adoptada por el Presidente de la República, sin temor a asemejarse, sin miedo a la crítica insustancial, con la seguridad que otorga la legitimidad de sus ideas y la autenticidad de su propuesta.

Los impuestos condonados tan sólo por las dos anteriores administraciones Calderón y Peña suman 400 mil 902 millones de pesos. Calderón perdonó de 2007 a 2012 una suma de 161,931 millones de pesos a 18 mil 302 contribuyentes y EPN condonó de 2013 a 2018 un total de 238 mil 971 millones de pesos, a 135,228 personas morales.

En esos dos sexenios, el 54% de las condonaciones se concentraron en 108 contribuyentes. Que deberían darse a conocer a pesar de los amparos que interpusieron antes de que la mirada de los mexicanos los señale como los culpables de la pobreza del país. Porque lo que se hacía era subsidiar la riqueza, a través de propinas a los presidentes y funcionarios de Hacienda.

De esos 108 se ampararon 45 para que no se diera a conocer su información.

De los 120 deudores a los que más dinero se les perdonó, 48 fueron beneficiados en ambas administraciones. Es decir, eran los amigos, o cómplices, de las dos presidencias que aparentaban tener diferencias y la única discrepancia eran los colores de sus logotipos.

La época de los partidos políticos auténticos se asoma en la historia de nuestra política para crear una verdadera democracia. Las similitudes son propias de los objetivos y no de los discursos de campaña o las declaraciones apresuradas de los líderes.

El temor a parecerse o distanciarse de un partido, de una ideología, de un líder debe quedar atrás. Ya los críticos viscerales no tendrán en su arsenal de cuestionamientos un arma que dolía al decir que tal o cual partido se parecía a otro, o que pronto uno se convertiría en lo que más odia.

La libertad de ideas se fundamenta en la solidez de sus objetivos. Más allá de izquierdas o derechas la necesidad de transformar el país, de manera seria y profunda puede ser una realidad si se fortalecen grupos y partidos que sean libres del temor y del terror.

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