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Maíz, el cultivo más importante de México por su centralidad económica, política y social

El arraigo del maíz a la cultura mesoamericana esté vinculado a que esta fue una de las plantas domesticadas, gracias al trabajo y esfuerzo conjunto de un amplio grupo de culturas originarias de América, hace aproximadamente 10.000 años.
El maíz es de la familia genética del teocintle, un pariente silvestre, que, gracias al esfuerzo continuado de mexicas, mayas, zapotecas, mixtecas, purépechas, totonacas, mazatecas, chinantecas y zoques, se logró estabilizar la planta en la forma en que la conocemos y consumimos mundialmente hasta el momento.
«No sólo por su importancia como alimento cotidiano, sino por su centralidad económica, política y social, el maíz es el cultivo más importante de México», dijo el ingeniero Francisco Hernández Archundia, durante la 29 Conferencia sobre autosuficiencia alimentaria e innovación tecnológica con prácticas sustentables, organizada por la subsecretaría de Agricultura, encabezada por Víctor Suárez Carrera.
Hernández Archundia se desempeña como miembro del equipo de la estrategia de acompañamiento técnico del programa de producción para el Bienestar, el principal programa social dedicado a pequeños y medianos productores agrícolas, del Ejecutivo encabezado por el presidente López Obrador.
Diversidad natural
Según explicó Hernández, han hallado en México al menos 600 formas de preparar el maíz para consumirlo como alimento. «El maíz forma parte de la alimentación diaria de los mexicanos, es el cultivo con mayor presencia en el país, además de su uso como insumo para la ganadería y la obtención de productos industriales», señaló.
Según datos aportados en el evento, para el 70% de las más de 7 millones de hectáreas cultivables en México sembradas de maíz, se usan semillas nativas.
Esta protección y prevalencia de la semilla nativa se debe, en parte, al juicio ciudadano entablado en julio de 2013, que mantiene una prohibición respecto a la entrada y siembra de maíces transgénicos en todo el territorio mexicano, debido al peligro que significa para la biodiversidad existente.
«Hablar de la diversidad del maíz en el ecosistema, es hablar de la riqueza cultural de los pueblos originarios, por ello hoy existen 60 razas de maíz, que se combinan con cinco especies de frijol, cuatro de calabaza, una amplia gama de chiles silvestres y domesticados, variedad de jitomate y tomate de cáscara, así como quelites aprovechados temporalmente o de importancia comercial, como la verdolaga», explicó Hernández.
Esta combinación o policultivo es la contracara de la diversidad del maíz, ya que la «milpa», es en sí misma un sistema de policultivo que combina la producción ancestral de las plantas básicas necesarias para sostener la alimentación mesoamericana.
Existe un elemento destacado también, el huitlacoche, que es un hongo que le crece a la planta del maíz, considerado una plaga en otras partes del globo, pero consumido en México como una «bendición para la gastronomía».
En 2020, la producción de maíz en México ascendió a los 27,4 millones de toneladas, con un promedio de 3,8 toneladas por hectárea, y una producción global de más de 114.000 millones de pesos mexicanos (más de 5.000 millones de dólares)
En este contexto, Chiapas es el estado con mayor superficie dedicada al cultivo de maíz, registrando 595.000 hectáreas, seguido por Veracruz y Sinaloa, con poca diferencia. En cambio, Sinaloa ocupa el primer puesto en producción y rendimiento, registrando una producción total de 6.300.000 de toneladas en el año, y un rendimiento de 11,6 toneladas por hectárea.

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